⚽ Anthony Gordon 55' | Enzo Fernández 85' | Lautaro Martínez 90+2'
Las páginas más grandes de la historia no se escriben sin sufrimiento. Argentina volvió a demostrar que este equipo nunca se rinde y consiguió una remontada inolvidable ante Inglaterra para meterse en la gran final del Mundial 2026.
El duelo llegaba cargado de historia y de una enorme carga emocional. El último enfrentamiento mundialista entre ambas selecciones había sido en Corea-Japón 2002, cuando Inglaterra se impuso por 1-0 gracias al recordado penal de David Beckham. Antes de eso, el inolvidable Francia 1998, donde Argentina eliminó a los ingleses en los penales (4-3) tras un vibrante 2-2 con goles de Gabriel Batistuta y Javier Zanetti. Y, por supuesto, el eterno México 1986, cuando Diego Armando Maradona escribió una de las páginas más gloriosas de la historia del fútbol con la Mano de Dios y el Gol del Siglo.
La semifinal estuvo marcada desde mucho antes del pitazo inicial. Más allá de lo futbolístico, el encuentro estuvo atravesado por la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra y por los conflictos que forman parte de la memoria de ambos países. Esa tensión se hizo sentir desde los himnos nacionales, cuando ambas hinchadas hicieron sentir el peso del partido, dejando en claro que no era una semifinal más, sino un nuevo capítulo de una rivalidad histórica.
Cuando la pelota comenzó a rodar, Argentina salió decidida a imponer condiciones. El equipo de Lionel Scaloni monopolizó la posesión, movió la pelota de un lado a otro y generó las ocasiones más claras, mientras Inglaterra apostaba por defenderse con un bloque bajo y buscar alguna contra.
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Finalmente, los primeros 45 minutos terminaron igualados 0-0. Sin embargo, la Albiceleste dejó mejores sensaciones tras una primera parte intensa, en la que fue claramente superior desde el juego, aunque sin poder romper el cero.
En el complemento llegó el golpe inesperado. A los 55 minutos, Inglaterra encontró una de las pocas oportunidades que tuvo en el encuentro y Anthony Gordon aprovechó para marcar el 1-0. Un resultado que no reflejaba lo sucedido en el campo de juego, pero que acercaba a los Three Lions a la final.
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Lejos de caerse, Argentina siguió siendo protagonista. Continuó dominando la pelota, atacando constantemente y generando peligro. Las situaciones empezaron a llegar: dos remates argentinos se estrellaron contra los palos y un tremendo cabezazo de Alexis Mac Allister pasó a centímetros de convertirse en gol. Sin embargo, el arco inglés parecía embrujado.
El gran responsable de que el marcador siguiera favoreciendo a Inglaterra tenía nombre y apellido: Jordan Pickford. El arquero inglés se convirtió en una verdadera muralla, tapando una tras otra las llegadas albicelestes y sosteniendo a su selección hasta el minuto 84.
Buscando cambiar el rumbo del partido, Lionel Scaloni movió el banco. Desde el inicio había apostado por Giuliano Simeone, quien realizó un gran encuentro y fue uno de los mejores jugadores argentinos durante el primer tiempo.
Con el correr de los minutos llegaron las variantes. En una misma ventana ingresaron Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul y Gonzalo Montiel. Más tarde también entrarían Nicolás González y Lautaro Martínez.
Los cambios surtieron efecto. Rodrigo De Paul le dio otra dinámica a la posesión argentina, aportando claridad y ritmo en la mitad de la cancha, mientras que Nicolás González participó activamente en varias de las jugadas de mayor peligro.
Por su parte, Thomas Tuchel, entrenador de Inglaterra, también realizó modificaciones, aunque en su mayoría fueron defensivas, buscando sostener la ventaja y resistir el constante asedio argentino.
Pero los partidos grandes siempre tienen un momento que cambia la historia.
A los 85 minutos, tras una brillante jugada preparada desde un córner, Lionel Messi encontró con un pase perfecto a Enzo Jeremías Fernández. El mediocampista esperó con inteligencia que Anderson saliera a presionarlo, aprovechó el espacio que dejó libre y sacó un derechazo espectacular que dejó sin posibilidades a Pickford.
Golazo. 1-1. Estallido argentino.
El empate fue un golpe anímico para Inglaterra y un impulso enorme para la Scaloneta, que fue decididamente en busca de la victoria.
Ya en tiempo de descuento, cuando el reloj marcaba los 90+2', volvió a aparecer el capitán. Lionel Messi encaró por la derecha, levantó la cabeza y envió un centro perfecto al corazón del área. Allí apareció Lautaro Martínez, que había ingresado apenas diez minutos antes, para imponerse entre los defensores y conectar un cabezazo letal.
Gol. 2-1. Remontada. Clasificación. El pitazo final desató una explosión de emoción. Argentina había sido superior durante gran parte del encuentro y encontró el premio sobre el final gracias al talento de Messi, la jerarquía de Enzo Fernández y el oportunismo goleador del Toro Martínez.
La Albiceleste volvió a vencer a Inglaterra en un Mundial, escribió un nuevo capítulo en una rivalidad histórica y dio un paso más hacia la gloria. Ahora, el equipo de Lionel Scaloni tendrá una nueva cita con la historia: la gran final frente a España, donde buscará conquistar el bicampeonato del mundo y seguir agrandando la leyenda de esta generación que, una vez más, demostró que nunca te deja a gamba. La final se jugará el 19 de julio
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| Autor: |
Redacción de TodosUnoTV |
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